Sexo en la cárcel
Una abstinencia sexual forzosa y prolongada puede ser la causa de importantes disfunciones sexuales. En el caso del hombre, impotencia o problemas de erección; y en la mujer, vaginismo y dispaurenia, es decir, el coito con dolor. Si a esto le unimos que la especie humana no puede vivir sin deseo sexual, pues equivale a cercenar uno de los aspectos clave de nuestra naturaleza, parece normal que incluso en un lugar como la cárcel, resulte imposible renunciar a los instintos del placer.
AsÃ, las prácticas onanistas son frecuentes tanto entre las reclusas como entre los reclusos, y en el caso de los hombres reaparecen comportamientos propios de la adolescencia, como masturbarse en grupo. En las mujeres, es habitual formar pareja sentimental y sexual con otra reclusa, buscando en esta relación lésbica más un matiz afectivo que una satisfacción sexual, y cuando recuperan la libertad la mayorÃa de ellas vuelven a ser heterosexuales. En los hombres, las relaciones homosexuales tan sólo buscan la pura satisfacción sexual, por lo que no suelen formar parejas afectivas, y, al ser más primarios, se han dado casos de reclusos encerrados en celdas de aislamiento que se excitaban con las manchas de humedad de las paredes, en las que identificaban figuras de carácter lúbrico.Â
Tags: cárcel, curiosidad, curiosidades, sexo

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