Trauma de la infancia

Relato auténtico que por el año 1953 un médico sueco anotó en su diario:
“M. comerciante, casado. No puede realizar el acto sexual si no oye el ruido de un chorro de agua y, simultáneamente, percibe el olor a lejÃa. Cuenta que tuvo deseos sexuales a los diez años de edad, en ocasión de jugar con una muchacha de servir que estaba lavando la ropa. En su juego se agarró a la cintura de la chica y se apretó contra ella. En aquel momento sintió el espasmo de la eyaculación e, instintivamente, agarró con ambas manos los senos de la muchacha mientras tenÃa lugar el orgasmo. La chica, sorprendida, se dejó hacer. En otra ocasión, la joven intentó provocar a M. de una manera más realista, en su habitación, pero no consiguió ni siquiera la erección. En cambio, otra vez en el lavadero, en ocasión de estar de nuevo lavando la ropa, la erección se produjo fácilmente, llegando ambos a una cópula completa. Después de diversas experiencias, la astuta sirvienta llegó a la conclusión de que para saciar sus deseos debÃa dosificar los chorros de agua y el olor a lejÃa, y asà ambos conseguÃan satisfacción completa. En adelante, M. quedó señalado para siempre y cuando acudÃa a algún prostÃbulo tenÃa buen cuidado de abrir el grifo del lavabo y destapar un frasco con lejÃa que llevaba preparado. Actualmente su mujer, que ha aprendido la lección, maneja fácilmente a M. graduando a su conveniencia los chorritos y la lejÃa y, de esta manera, ambos han conseguido la felicidad conyugal”.
Tags: chorrito, diario, impotencia, infancia, relato, trauma

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