Sexo en los servicios secretos
En el argot de los espÃas, la práctica de poner un cebo femenino se denomina “trampa de miel”, y las agentes usadas para ese fin se las llama “cisnes”. Parece ser que los rusos copiaron de los nazis la idea de utilizar el sexo como arma para el espionaje y, tal y como revela en sus memorias Vera Verkov, una ex agente del KGB, los rusos crearon en la década de 1960 un ejercito de agentes sexuales. Según cuenta en el libro, fue reclutada junto a otra docena de hermosas chicas y eran entrenadas viendo films pornográficos, cuyas enseñanzas luego ponÃan en práctica en clases que acababan convertidas en orgÃas, y que además filmaban con una cámara, para que posteriormente las alumnas debatieran sobre sus progresos.
Pero no queda ahà la cosa, ya que los encantos masculinos también han sido un arma muy eficaz en el mundo del espionaje, y se sabe que la policÃa secreta alemana reclutó durante la II Guerra Mundial a un buen número de agentes gays. Su misión era seducir a altos cargos británicos, que también eran homosexuales, para chantajearles después. Al parecer su red de extorsión era tan amplia que, ya en plena Guerra FrÃa, el escritor John LeCarré llegó a decir que el servicio secreto británico parecÃa una agencia de contactos masculinos.
Tags: chantaje, espÃas, femenino, historia, masculino, secretos, sexo

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