La prostituta de Oriente
¿SabÃas que…? Una vez al año, el rey Nabucodonosor II, dormÃa en la Torre de Babel con la suprema sacerdotisa, con el fin de asegurar la benevolencia del dios Marduk y el consiguiente florecimiento de la ciudad. Sin embargo, esta no era la única ofrenda sexual ya que, según Heródoto, cada mujer de Babilonia tenÃa que entregarse una vez en la vida a un forastero, para satisfacer a Ishtar, la diosa del amor sensual. Por ello, las mujeres se colocaban en fila en la pared de su templo, cada forastero podÃa escoger a la muchacha que le gustase, y el dinero recibido por el servicio amoroso iba a parar a los sacerdotes de Ishtar. No es extraño que las costumbres y hábitos de este tipo fomentaran esa imagen que hoy tenemos de Babilonia como “gran prostituta de Oriente”, cuya decadencia, tal y como relata el Antiguo Testamento, sólo fue el justo castigo a sus pecados.


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